¿Sabes qué? Sí, cambié. No soy tan buena como lo era antes, porque no quiero que me usen, no confío en todo el mundo y no les cuento mis secretos, porque detrás de cada sonrisa falsa hay una persona falsa. Me distancio a mí misma de las personas porque al final, se van a ir. Cambié porque me di cuenta que soy la única persona de la que puedo depender.