Complejos? Dónde?


Los complejos

Los Complejos representan la desaprobación de una característica propia. Esta desaprobación puede llegar hasta tal punto que la persona llega a infravalorarse.
 
El Complejo constituirá un verdadero problema, si llega a afectar a su vida cotidiana, por ejemplo, cuando una niña está gordita y está acomplejada, puede llegar al extremo de no salir de casa para que nadie la vea. 
La desaprobación es un proceso inconsciente, un juicio negativo acerca de uno mismo, que afecta a sus emociones y conductas. 
La persona centra su atención en un aspecto concreto de su persona, magnificándolo, dejando de lado otra serie de virtudes y cualidades. 
Este tipo de personas tienen un autoconcepto negativo de sí mismas, en cambio, las personas que se aceptan tal y como son, tienen un buen autoconcepto, se aceptan, se respetan y se quieren, y ello repercute directamente en la formación de una alta autoestima. 

La Autoestima es la idea que tenemos de nosotros mismos. Si es positiva, tendremos una alta autoestima, y si por el contrario, es negativa, la autoestima será baja. 

Cuando nos encontramos ante una persona con baja autoestima, será fácil que piense lo siguiente: 
"No sirvo para nada".

"Me odio". 
"No puedo". 
"Me queda mal". 

"Soy un asco".
Estos pensamientos provocarán  una fuerte ansiedad y tensión, limitando su actuación. 
En cambio, una persona con una autoestima elevada, se siente relajada y tranquila y piensan que son dignas de ser tratadas bien y de ser amadas, porque se lo merecen. 
Para eliminar los Complejos, se debe potenciar la Autoestima. Las ideas irracionales (Complejos) se han adquirido a lo largo de nuestra vida, y por tanto, son objeto de poder ser eliminados de igual forma que se han instaurado. 
En primer lugar, se deben delimitar los pensamientos irracionales y analizar cómo nos afectan en nuestra vida diaria. Buscar de qué idea parten esos pensamientos irracionales.
En segundo lugar, aceptarse uno mismo tal y cómo es. Cuando logramos ese paso eliminamos la ansiedad que nos provocaba el rechazarnos nosotros mismos. Para conseguir aceptarnos, tenemos que repetirnos constantemente que nos gusta cómo somos e incluso escribirlo, y así pasaremos a actuar como si ya tuviéramos instaurada la nueva imagen. 
En tercer, y último lugar, se deberá valorar constantemente las cualidades que se poseen, porque la alegría de ir descubriendo nuevos valores será la motivación necesaria para ir consiguiendo todos los retos que se proponga en la vida.