Afortunadamente no me quedan razones para quererte, para pensar continuamente en vos, o para regalarte una sola lágrima. Gracias por demostrarme que no merece la pena sufrir por alguien así.
No me quedan cicatrices de esas que muchas veces abriste, tampoco me quedan recuerdos o por lo menos intento apartarlos, aunque tengo que reconocer que tampoco me quedan lágrimas.
Puedes pensar lo que quieras, pero ni eres mi mundo, ni mi mundo termina en vos.. Es más, ahora tengo las pilas cargadas y estoy totalmente preparada para hacerme un mundo nuevo en el que no estés ni vos, ni tus besos, que ya no valen nada.